Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta redes sociales. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2015

Snapchat: qué tipo de persona eres

¡Buenas, quejicas y no tan quejicas! 

Debido a mis recientes quejas en Twitter sobre Snapchat, me he decidido a hacer una entrada sobre ello. Es que 140 caracteres no me dan, no me llegan para todo lo que tengo que decir.

Curiosamente, el logo de Snapchat
es un fantasma. ¿Será porque la
mayoría de sus usuarios lo son?
Para los que no estéis en la onda, os explicaré brevemente lo que es Snapchat: es una herramienta de stalkeo que te cagas. Bien, eso es mi definición, pero en otros términos es, básicamente, una red social más por la que se envían fotos o vídeos muy cortos que, supuestamente, se destruyen en un intervalo de entre 1 y 10 segundos (cosa que es mentira, se puede hacer captura de cualquier imagen que quieras y guardarla para la posteridad; eso sí, has de ser un maestro con los dedos y los botones de tu teléfono para hacerlo).

Bien, basándome en mi "timeline" de Snapchat, he decidido hacer una clasificación a grandes rasgos sobre las personas que lo usan. Aviso: todas las imágenes que aparecerán a continuación no han sido sustraídas de ninguna historia ajena de Snapchat, son todas propias.

El Cooltureta: aquella persona que se cree muy culta por subir a su historia un snap una foto (con filtros, a ser posible) del libro que se está leyendo. Gana muchos más puntos si hace una foto de una frase clave subrayada o señalada en un ebook.

Hay que "coolturizarse"

El culturista; no confundir con cooltureta, ojo; que no tienen nada que ver. El culturista (o eso se cree que es) es aquella persona que sube fotos mostrando sus progresos del gym (o fotos en el mismo gym, para que se sepa que asiste). Generalmente suelen ser chicos orgullosos de su tableta de chocolate, aunque también se da el caso opuesto: pijas que van al gym y se hacen fotitos de su #ootd (outfit of the day) con las máquinas de fondo. Este último detalle es muy importante, es lo que les da credibilidad cuando dicen que van al gym.



El obseso del tiempo: es la persona que sube fotos a su historia en las que siempre, siempre hay escrito algo acompañado de "time". Da igual que no nos importe una mierda, pero él/ella lo sube. "Metro time, desayuno time, cama time, siesta time, comida time, estudio time"... Un día veremos una "meada time", y si no, al tiempo. Nunca falta el clásico que hace una foto en negro, pone la hora y te suelta un buenos días (aunque sean las 11 de la noche). ¿Hola, y tu lógica?



El gastrónomo: versión 2.0 del cooltureta, pero con comida. Siente la imperiosa necesidad de subir fotos de aquello que esté comiendo o cocinando. ¿No soltáis el móvil ni cuando freís un huevo? De verdad que un día se os va a caer el móvil a la sartén con la tontería y luego lloraréis...

Recién abiertas del paquete comprado
en el súper.
Eo: y os preguntaréis, ¿pero ehto qué eh lo que eh? Pues en Snapchat se ven mucho las fotos incoherentes de pies en la calle, con la descripción "de mañaneooo", "de tranquileoooo", "de cerveceooo". ¿Qué necesidad hay de acabar todas las palabras en -eo?




La modelo: o la que cree serlo, vaya. Se cree influencer. Sube sus #ootd pensando que nos interesan, o creyéndose gurú de la moda.



El estudiante: necesita subir fotos de todo aquello que supuestamente se va a estudiar, para que absolutamente todos sepamos que está estudiando, y no está haciéndole fotos a sus apuntes por puro postureo.

Lo que todos sabemos que estáis
haciendo en vez de estudiar. Vagos.
El melómano: ese que se tira todo el santo día escuchando música. Y diréis, qué hater, ¿qué tiene de malo? No tiene nada de malo, yo muchos días suelo hacerlo. Lo que pasa es que estas personas son las que acostumbran a compartir su música ratonera de los festivales tipo Tomorrowland y demás. Y SATURAN.


Con la colaboración estelar de mi épico peluche Flat Eric. Seguramente con el paso del tiempo aparezcan nuevos especímenes, por lo que puede ser que haga una segunda versión de la entrada.

¡Nos leemos!

viernes, 27 de febrero de 2015

El vestido que volvió loca a toda la red

¡Hola, quejicas y no tan quejicas!

Hoy no traigo ninguna queja, opinión o análisis de serie/anime/canción. No soy partidaria de comentar o hacer entradas de cosas que comenta tooodo el mundo, pero esta vez me he visto obligada. Si cotilleáis Twitter tanto como yo, veréis que, en prácticamente todas las comunidades, es Trending Topic lo de #TheDress. ¿Qué narices? Diréis. Yo también lo pensaba. Porque, mientras cotilleaba Twitter anoche antes de irme a dormir, la gente hablaba sobre el color de un vestido. Y había cierta polémica. Pero pensé: bah, será alguna pelea de tuitstars (tan típicas en Twitter entre los susodichos). También pensé que igual se trataba del vestido de alguna famosa que asistió a los Óscars. Incluso pensé en Lady Gaga, pero no.

Presa de la curiosidad, me dio por buscar el vestidito de marras. Y me encontré con un montón de fotos y comentarios de gente desesperada por saber de qué color era.

Supuestamente, esta es la foto original.
En algo estamos todos de acuerdo: el
vestido es más feo que el Fary chupando
un limón.
¿Cuál ha sido mi sorpresa esta mañana al encender el móvil? Que me he encontrado con la gran polémica en varios grupos de WhatsApp. Y en Twitter más de lo mismo. Todo gracias a ese horripilante vestido. Cada persona a la que le he preguntado, lo ve de una manera distinta. Unos lo ven blanco y dorado, otros lo ven azul y negro, y una pequeñísima minoría lo vemos (sí, me incluyo) marrón y celeste/violeta/lila.

Este es el texto que queremos meter en la cajita
He llegado a pensar que era daltónica, estas cosas me rayan demasiado. Pero, por lo visto, es cosa de iluminación y de nuestra vista. Para cerciorarme de ello, he visto varios Vines de gente tope de original que se cree que sus ideas son únicas haciendo pruebas inclinando sus pantallas del ordenador. Resultado: en cada Vine, YO he visto algo diferente. Así que esa prueba NO me vale. También, he recopilado algún tweet jocoso:

Pruebas de brillo y contraste en Photoshop.
A Katniss no le gusta esto.

Información adicional

Debido a que solo yo y unas pocas personas más lo vemos marrón y celeste/violeta, he decidido una cosa. Como esta tarde voy a ir a la óptica a que me revisen la vista después de muchos, muchos años, le voy a enseñar a quien me revise la vista la foto en cuestión, a ver de qué color lo ve. ¿Qué mejor que fiarse de un experto?

Y vosotros, ¿de qué color lo veis?

martes, 9 de diciembre de 2014

Redes (a)sociales

Qué pasa, gente. Sí, he vuelto. Para quejarme. Que ya es hora y lo echaba de menos. Sin quejarme no soy persona.

Y ya que vengo a quejarme, lo haré a lo grande. No sé si os acordáis de que hace tiempo me quejé de Instagram -tal vez no, hace mil años que la subí-. Pues hoy vengo a quejarme de las redes asociales. Aunque bueno, más concretamente hoy es el turno de Facebook.

Esto no solo pasa en Instagram, sino en todas las redes
sociales. Y es triste, muy triste.

Hace un tiempo yo caí en las garras de Facebook. Yo era de esas pocas personas que, afortunadamente, no lo tenía. Pero qué remedio, terminé creándome una cuenta ahí y ya no hay dios que pueda escapar. Estúpido y sensual Candy Crush.

La triste sociedad actual.
Me he dedicado a observar lo que ha ido ocurriendo durante varios meses. Yo me propuse no agregar a gente con la que no tengo contacto alguno o que simplemente conozco de vista, y así he ido haciendo. Hasta ahora he ido cumpliendo con mi propósito mientras recibía peticiones de amistad (aunque dicho así parece que reciba millones, pero no. Son solo unas pocas que me molestan).

Mi Facebook a ojos de la gran mayoría de usuarios habituales es una desolación total y corren pelotas de paja del oeste por el muro cada vez que lo ven -si es que lo ven-. Estoy segurísima. Pero, personalmente, lo prefiero así. Ahora bien, a mí me ha surgido una duda.

¿Qué nos lleva realmente a agregar gente al azar en una red social tan grande como lo es Facebook? No lo sé. Es que vamos, para mí es impensable ir agregando gente de mi entorno solo porque estudien en el mismo sitio que yo si no los conozco de nada, ni tampoco he cruzado siquiera un hola con ellos.

Estoy segura de que os acordáis de Tuenti, otra red social infernal más que yo acabé usando como álbum de fotos, porque para otra cosa no servía. Bueno, sí. Para reírte de los canis y de las chonis y sus fotos espejo. Eran auténticas obras de arte. Por desgracia, tales fotos se han trasladado a Instagram, solo que ahora adornadas con 3800 filtros y una frase filosófica debajo que no tiene ni pies ni cabeza. Muchísimo peor todavía. Y también estoy segura de que os acordaréis de que cuantos más amigos tenías en Tuenti, más popu eras. El objetivo era llegar a los 500+ (debe ser que a los programadores de Tuenti les cobraban los números y decidieron dejarlo así).

Actualmente y según mis observaciones, Facebook también funciona así. Cuantos más amigos tengas en Face, más molas. ¿Que tienes 1357 amigos de los cuales solo conoces a 25, y de esos 25 solamente hablas a 3? Da igual, tú molas y tienes mucho swag. Y es algo que me cabrea. Recientemente he recibido peticiones de amistad ahí de gente con la que no he hablado en mi puñetera vida, o que los habré visto de pasada en algún pasillo DEL COLEGIO (sí, del colegio, que acabé hace años). ¿Para qué? Os preguntaréis. Y yo también me lo pregunto. No sé cuál es su propósito, solo sé que ahí se pueden quedar esperando sentados si quieren que yo les acepte. Llamadme borde o asocial, pero a mí no me apetece que esa gente mire mis cosas de Facebook. (Ya ves tú, como si mi Facebook tuviera algo de interesante...).

Y vosotros, ¿qué opináis de este tipo de personas que pueblan las redes sociales?

Gente que necesita xat ia.

Cute Polka Dotted Blue Bow Tie Ribbon