miércoles, 25 de febrero de 2015

Mil gracias.

¡Hola, quejicas y no tan quejicas!

Hoy no os traigo una de esas entradas que estáis acostumbrados a leer. Sí, doy por hecho que me leéis, tengo que ser un poco optimista. Sé que llevo bastante sin escribir en el blog, pero, como bien sabéis, yo no soy de las que se programa una entrada, dos o tres por semana. Escribo cuando quiero y sobre lo que quiero. Tengo mis rachas de no escribir nada por falta de ideas, de ganas o simplemente porque me desanima escribir para que no me lea nadie. Porque pensar, estructurar y escribir una entrada cuesta, ¿sabéis? Y a veces una no recibe el feedback esperado.

Lo que se me pasa por la cabeza cuando subo entradas y el
contador de visitas se convierte en una planta rodadora

Porque sí, chicos, un blog se alimenta de feedback. Puse debajo de las entradas aquello de las reacciones, esperando que lo usárais -así me ayudaba a saber si, aparte de las dos personas que me comentan siempre, me leía alguien más-. Pero, lo dicho. Plantas rodadoras.


En inglés se llama tumbleweed. Es gracioso.

El motivo de esta entrada no es una queja, ni mucho menos. Pero si no me quejase un poquito, no sería yo. Quería daros las gracias, porque sois vosotros los que habéis hecho que mi blog llegue a las 2000 visitas. Aunque estoy segura de que más de 1000 son mías haciendo pruebas. Son muchas, y los pocos que me leéis habéis aportado vuestro granito de arena, ¿sabéis? Sin vosotros no habría podido llegar hasta aquí.

Tengo ciertas ideas en la cabeza sobre qué hacer o no hacer con el blog, pero estoy indecisa. Así que, me voy a dar un mes de margen. ¿Para qué? Diréis. Pues para decidir el futuro de este blog.

¡Gracias a todos los que me leéis!

lunes, 12 de enero de 2015

Crítica a "Esta noche dime que me quieres", de Federico M(ierd)occia.

Buenas, queridos seguidores. ¡Feliz año nuevo! ¿Qué tal esas Navidades, bien? Eso espero.

¿Pensábais que ya no iba a escribir ni a quejarme de nada más? Pues no. Yo siempre tengo algo de lo que quejarme. Y si no, muy mal tiene que estar la cosa.

Cuando vomitas arcoiris por culpa del título
Hoy vengo a hablaros de este fantástico libro. Pero antes de ponerme a criticarlo fuerte, os contaré qué me ha llevado a leer esta grandiosa mierda obra.

Estaba pasando por una de las épocas más difíciles de mi vida. Necesitaba una distracción, algo que me hiciese no pensar en lo que no debía pensar. Entonces, llegó una de mis tías con este libro. Me lo regaló. Lo abrí entusiasmada, pensando: "¡Oh, un libro! ¡Seguro que me ha traído algo chulo!". Ilusa de mí, porque vi el autor y casi le prendo fuego de no ser porque estaba en un hospital y me hubiesen pandado a psiquiatría de inmediato. Pero decidí darle una oportunidad. Con algo tenía que matar el tiempo, ¿no?


Así que, me preparé para sentir. Recuerdo que hasta recliné un sillón para ponerme a leer cómodamente. Me leí la contraportada -como hago con todos los libros antes de empezarlos- y, misteriosamente, me llamó la atención. Pero claro, nunca debes juzgar un libro por su contraportada. Lo que no recuerdo es cuánto tiempo me llevó terminar el dichoso libro. Aunque... debo confesar que me he leído el libro dos veces. Ya os he contado la historia de la primera vez que me enfrenté a este libro. De la segunda, no. A mitad de prácticas, más o menos, me quedé sin lectura. Y, como buena becaria explotada, pues no tenía dinero para comprarme un libro nuevo para entretenerme. Así que cogí esta jodida mierda maravillosa obra literaria del rincón más polvoriento de la estantería y me la llevé para leerla en el tiempo libre que me quedaba después de comer. Leerla se me hizo todavía más horrible que la vez anterior.

Mi reacción cuando me preguntan qué opino del libro
Pasaría a contaros el argumento del libro, pero es que, aun habiéndomelo leído dos veces, todavía no sé exactamente de qué trata. No logro comprender el argumento en su conjunto. Además, en mi opinión, la escritura de Federico Moccia deja mucho que desear. No me gusta nada cómo escribe. Su libro no consiguió atraparme como lo han hecho otros. Más bien me supuso una tortura leerlo.

Pero bueno, os hablaré de ciertos personajes. Tancredi, uno de los protagonistas, es un putero italiano millonario. Cuando era pequeño, heredó 100 millones de euros de su abuelo, y su patrimonio no ha hecho más que aumentar desde entonces. Su hobby es destruir la felicidad de familias acostándose con mujeres casadas. Previamente coquetea con ellas mediante SMS, luego quedan y PAM. Después, les envía una serie de fotos comprometidas a los maridos y disfruta viendo cómo la familia se va rompiendo poco a poco. Además, opino que es un personaje de lo más machista.

A continuación, os voy a dejar sus "mejores frases":

"—A una mujer siempre le gusta sentirse enamorada. A veces incluso aunque no sea correspondida Hasta diría que es mejor si no lo es... — ¿Por qué? —Le permite ser más puta."

“Me gustaba ver la perfección de aquella familia, su felicidad... Por eso la destruí. Odio la felicidad. Me resulta hipócrita. No soporto a los que siempre están sonriendo, a los que parece que todo les va siempre bien. Mira, mira a la gente... Ahí lo tienes, es un mundo lleno de apariencias..."


Si todavía no habéis flipado del todo, ahora vengo a hablaros de Sofía, la otra protagonista. Italiana también; está con un tal Andrea al que le encantaban todo tipo de deportes extremos, hasta que un día se quedó paralítico debido a un accidente de moto. Sofía tenía una gran pasión por la música, concretamente por tocar el piano. Desde que su marido quedó paralítico le prometió que nunca más volvería a tocar el piano si no lograba recuperarse (coherencia, dónde). 

Odio tanto a Tancredi como a Sofía hasta límites insospechados. A uno por machista y putero, y a la otra por imbécil. SPOILERS A CONTINUACIÓN ¿Sabéis que Sofía dejó a su marido paralítico -después de mucho tontear con Tancredi durante todo el libro- porque, supuestamente, no era feliz si no tocaba el piano? En fin.

Además, el libro es incoherente. Pasa de estar contando una historia en el presente a contar algo del pasado y prácticamente no te das ni cuenta hasta que empiezas a pensar "y yo qué coño estaba leyendo". La narración es pésima y las historias carecen de interés.

Perdí un tiempo precioso leyendo este libro nada más ni nada menos que dos veces. Así que, mi opinión general sobre el libro solo puedo ilustrarla así: poop

¡Nos leemos!

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